Quizás sean más de 5 valores que aprenderá tu hijo a través del deporte pero nosotros los hemos resumido así
En el desarrollo de un menor influyen las experiencias que viven a lo largo de su infancia y adolescencia.
Es importante que su vinculación al deporte les aporte situaciones que les ayuden a crecer como persona y que les permitan adquirir unas competencias útiles en su vida futura.
Para ello es importante el papel de padres, madres , profesores y monitores que deben aprovechar y potenciar las experiencias que el deporte le va a proporcionar para ayudarle a crecer como persona.
El deporte proporciona a los niños una serie de beneficios físicos:
– Mejora la capacidad cardio-respiratoria.
– Aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que llega al organismo por la circulación.
– Aumenta el consumo de grasas durante la actividad que contribuye a la pérdida de peso…
Y también unos beneficios psicológicos:
– Mejora la autoestima
– Mejora las relaciones sociales
– Es un magnífico reductor del estrés…
Pero estos no son los 5 valores que aprenderá tu hijo a través del deporte.
Además de éstos, como se ha dicho anteriormente, el deporte ofrece una serie de experiencias que en otro ámbito no se dan y que hay que saber aprovechar y potenciar.
Con esto se puede decir que, las actividades deportivas, pueden convertirse en ambientes educativos que favorecen el entrenamiento de distintos valores
Los valores son características morales positivas que apreciamos en nosotros y en los demás y que ejercen una fuerte influencia en las actitudes de las personas, convirtiéndose en la base de nuestra convivencia social y personal.
Además, como señaló Novo (1996): “Los valores han de ser descubiertos e integrados por las personas que aprenden”.
Algunos valores que se pueden desarrollar mediante el deporte son los siguientes :
En general los más pequeños se movilizan según las apetencias individuales siendo difícil la adquisición de compromisos debido a las facilidades que, en la actualidad, rodean a los niños.
El deporte requiere comprometerse a entrenar (aunque haya cansancio), a trabajar en equipo, a realizar ejercicios que no gustan…
Lógicamente, el grado de compromiso deberá ajustarse a las posibilidades reales de cada deportista, teniendo en cuenta hasta qué punto puede y está dispuesto a comprometerse (Buceta, 2004).
Pero, ¿cómo podemos hacer que nuestros deportistas se comprometan?
Haciéndoles partícipes de las decisiones que les afecten.
Es obvio que, existen algunas cuestiones en las que los deportistas no pueden opinar, pero se podrían encontrar aquellas en las que si lo pueden hacer y hacerles sentirse protagonistas de su práctica.
La actividad también nos proporciona muchas oportunidades en las que aprender a respetar. Respetar normas, respetar a los compañeros, respetar a los rivales, respetar a árbitros y entrenadores…
El monitor y los adultos que rodean a los deportistas, deben fomentar que éstos cumplan y no transgredan las normas establecidas.
De esta forma, los chicos aprenderán a ser honestos, comprendiendo que los objetivos que uno desea deben alcanzarse dentro de la legalidad (Buceta, 2004).
Una primera forma de trabajar el respeto es “predicar con el ejemplo”.
Para ello no sólo se debe cuidar el lenguaje verbal, es decir, lo que decimos sino también el cómo lo decimos.
Mediante lenguaje no verbal (el tono, los gestos, la postura corporal…) transmitimos un porcentaje mayor de información a la persona con la que nos estamos comunicando.
El deporte en sí mismo es una consecución continua de retos.
Nunca hay lugar para relajarse, estancarse, acomodarse.
Si se consigue el objetivo, rápidamente se busca el siguiente que acerque cada vez más a la meta final.
Además el camino que nos lleva a la consecución del objetivo no suele fácil.
Aparecen barreras, y muchas veces, no se superan a la primera.
Hay que luchar, caer, levantarse… y seguir luchando.
Por esto, la importancia de trabajar la perseverancia.
En cuanto a la responsabilidad, que sean ellos mismos los que se propongan sus propias metas y objetivos, hace que se hagan responsables de sus acciones y de las consecuencias de éstas.
Así que dejemos que sean autónomos, libres y consecuentes en su práctica deportiva.
Cierto es que, fomentar la responsabilidad individual es un factor importante no sólo en el deporte sino también en la vida futura de los jóvenes.
Pero, nos guste o no, el mundo en el que vivimos es primordialmente social.
En este aspecto el deporte es un momento excepcional para entrenar este tipo de trabajo.
Ayudar al compañero, dejarte ayudar, priorizar el bien común sobre el bien individual…
Estos, y muchos más, son los valores que el deporte nos permite entrenar.
Ahora sí , sobre todo se debe disfrutar y hacer disfrutar a los jóvenes de la práctica deportiva.
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Artículo redactado por Elena Ferrer , Psicóloga Deportiva
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